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Desperté (1)


En medio de un sudor agobiante y enredado en las sábanas azuladas de la cama, desperté sobresaltado en mitad de la noche. La lluvia golpeaba fuertemente en las viejas persianas de madera roída, y daba a aquel instante de incertidumbre un hilo musical algo irritante, pero que me hacía volver a la realidad. La sensación que fue efímera.
Casi sin pensármelo, miré hacia la puerta y entonces un intenso escalofrío me recorrió el tronco desde el estómago hasta el corazón, que en aquel momento parecía querer huir despavoridamente del pecho en el que palpitaba cautivo. La puerta estaba abierta, sí. Como en la pesadilla, igual que en aquel mal sueño, donde pasaban personas por la entrada de mi habitación sin parar, cada cinco segundos. Y me miraban.
Ahora no pasaba nadie, pero la puerta estaba abierta, exactamente en el mimo ángulo que en mi mundo onírico. Seguía lloviendo violentamete, pero yo ya no podía volver a dormirme... (continuará)

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